
- La obra del japonés KISHI es un devenir abstracto de una naturaleza que nunca está en reposo, que hilvana un pensamiento tras otro, y que una turbulencia subyacente la hace más viva.

- En esos rasgos y trazos cromáticos oscuros hay una reflexión inquieta que no impide que su estallido y fulgor agite una conciencia que se ve envuelta en la fragilidad de una existencia arrebatada.

- Muestra una sabiduría plástica llevada al límite de una autenticidad que desvela secretos que al fin se hacen visibles y se manifiestan como un espíritu en ciernes.

- En cosmópolis, hay más personas que se encuentran con más diversidad humana que nunca.
- (Timothy Garton Ash)
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